lunes , 23 septiembre 2019
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TOLERANCIA CERO al celular al conducir. Por qué es importante respetar la ley y ser conscientes.

No utilice el celular ni otros aparatos que causan distracción y tensión al conducir. La telefonía celular, que constituye una herramienta muy útil en la comunicación actual, resulta sin embargo un problema serio mientras se conduce. El riesgo de chocar se incrementa cuatro veces cuando se envian mensajes o se mantiene una charla telefónica.

La cantidad de accidentes causados por personas que hablan por teléfono mientras conducen, está creciendo en todo el mundo. La atención que demanda la comunicación telefónica, distrae al conductor y la tensión que puede provocar el contenido de la llamada perturba su tarea de conducir, con la consecuente producción de demoras o errores en las acciones. Y esto no se soluciona con un teléfono “manos libres”. La cuestión es tener la “mente libre” de cualquier otra preocupación que no sea la conducción. Por ello, la ley de tránsito prohíbe su uso durante la conducción.
Según diversos estudios, el uso del teléfono móvil es un factor que multiplica por cuatro el riesgo de sufrir accidentes.
Mientras se habla por teléfono, aunque sea manos libres, se pierde la capacidad de concentración necesaria para conducir: no se mantiene una velocidad constante, la distancia de seguridad no es suficiente con el vehículo que circula delante y el tiempo de reacción aumenta considerablemente entre medio y dos segundos, dependiendo del conductor.
Datos que aportan otros informes apuntan a que “tras minuto y medio de hablar por el móvil (incluso manos libres) el conductor no percibe el 40% de las señales, su velocidad media baja un 12%, el ritmo cardiaco se acelera bruscamente durante la llamada y se tarda más en reaccionar”. Además, la peligrosidad por el uso inadecuado del mismo puede llegar a ser equiparable a la conducción con exceso de alcohol.

“El primer dispositivo de seguridad es prestar atención”.

“El primer dispositivo de seguridad es prestar atención”. La frase se puede leer en los carteles de información de las autopistas italianas que, dicho sea de paso, conectan todas las ciudades con amplias vías de varias manos por lado, además de tener un estado de conservación y de señalización impecables.
El consejo es muy sabio. Hoy, distraerse durante la conducción es uno de los principales factores de accidentes en todo el mundo. Un segundo de distracción a 100 km/h, por ejemplo, significa recorrer 28 metros en que no sabemos qué ocurre en el tránsito porque nosotros estamos en otra cosa.
Dentro de las distracciones, la que se lleva las palmas es el uso del celular. Según un estudio de Epidemiology Resources de la Universidad de Boston, el riesgo más grave que produce el teléfono celular en la salud humana es la de provocar accidentes de tránsito. El estudio provee datos sobre esta “epidemia”: hablar durante la conducción multiplica por cuatro el riesgo de accidentes. Uno de los momentos más peligrosos es al recibir una llamada, ya que aumenta bruscamente el ritmo cardíaco por la sorpresa y altera las pulsaciones y la actividad cerebral, incluso con el sistema manos libres. Otro es al marcar o buscar un número, que requiere entre 5 y 10 segundos (a 120 km//h significan entre 180 y 350 metros sin control adecuado) y se reduce la velocidad un 12%, lo que puede provocar accidentes por alcance. El riesgo aumenta con el paso de los segundos: en una conversación de 90s, no se perciben el 40% de las señales.
Un dato final de este estudio para tomar conciencia: hablar por celular mientras se maneja incrementa el riesgo de accidentes al mismo nivel que hacerlo con 1,0 gr//L de alcohol en sangre.
Un informe del Insurance Institute for Highway Safety (IIHS) de EE.UU. que analizó los registros de llamados de los teléfonos celulares de conductores que se vieron involucrados en accidentes, concluyó que el riesgo se multiplica por cuatro cuando se envían mensajes o se mantiene una charla mientras se conduce.
De acuerdo al mismo informe, el tiempo de reacción habitual de un conductor concentrado es de entre 1 y 2 segundos, mientras que para aquellos que además de conducir, envían, leen o redactan mensajes, ese tiempo aumenta a 3 y 4 segundos. A 60 kilómetros por hora, esa diferencia se concentración significa reaccionar 30 metros más adelante.
También se desaconseja el uso de los sistemas de “manos libres”, ya que provocan el mismo efecto en el conductor.

 

Incompatible.

A pesar de que muchos de nosotros pensamos que somos capaces de realizar varias acciones al mismo tiempo, lo cierto es que actividades como conducir nuestro auto y hablar por teléfono son totalmente incompatibles. De hecho, según datos de la Asociación Civil Luchemos por la Vida, el uso del teléfono móvil es un factor que multiplica por cuatro el riesgo de sufrir siniestros viales.

 

Reacción.

Mientras se habla por teléfono, aunque sea manos libres, se pierde la capacidad de concentración necesaria para conducir: no se mantiene una velocidad constante, la distancia de seguridad no es suficiente con el vehículo que circula delante y el tiempo de reacción aumenta de medio a dos segundos, dependiendo del conductor.

 

Atención.

Datos que aportan otros informes apuntan a que “tras minuto y medio de hablar por el móvil (incluso manos libres) el conductor no percibe el 40% de las señales, su velocidad media baja un 12%, el ritmo cardiaco se acelera bruscamente durante la llamada y se tarda más en reaccionar”.

 

Peligro.

Por otro lado, un estudio realizado por la Institute of Advanced Motorists (una organización sin fines de lucro dedicada a mejorar los estándares de conducción en el Reino Unido) demuestra que responder mensajes de Facebook a través del celular, mientras se conduce un vehículo, es más peligroso que manejar alcoholizado. Según el estudio, usar la red social desde el celular reduce la capacidad de respuesta de los conductores un 37.6%, mientras que enviar un mensaje de texto disminuye la reacción un 34.7%. Mientras tanto, los que usan el sistema de “manos libres” pierden la capacidad de reacción en un 21%.

 

Distracción.

Las posibilidades de sufrir un siniestro vial se incrementan cuando el conductor realiza alguna actividad que lo distraiga. Esto incluye utilizar el teléfono celular, ya sea para atender o realizar una llamada, mandar un mensaje de texto e, incluso, utilizar el “manos libres”. Uno de los principales riesgos es el hecho de dirigir la atención a la charla que se mantiene por teléfono. Por eso, el sistema de manos libres tampoco es una opción segura.

 

Estadísticas.

En 2013 se produjeron 89.519 siniestros viales con víctimas. En más de 34.000 (38%) la distracción apareció como factor concurrente y hablar por teléfono está detrás de muchos de ellos.

 

Terceros.

No sólo te ponés en peligro, también ponés en peligro a los demás.

 

Un caso testigo

Leía mensajes de WhatsApp en su celular cuando chocó tres autos estacionados y después volcó. Ocurrió hace unos meses mientras avanzaba en su Renault Twingo azul por Bulnes, a metros de llegar a la avenida Santa Fe, en Palermo.
Al volante iba un joven de 25, que sufrió heridas leves y fue trasladado al Hospital Fernández. Los expertos lo alertan desde hace años: el riesgo de chocar y sufrir lesiones se incrementa cuatro veces cuando se envían mensajes o se mantiene una charla por celular mientras se conduce. Pero al automovilista porteño parece no preocuparle: la multa a la infracción por usar el celular al volante es la cuarta más frecuente en la Ciudad y en 2016 creció la cantidad de actas asociadas a esta falta.
Los datos surgen de informes de la Dirección General de Infracciones y de la Subsecretaría de Transporte. En 2016, el cuerpo de agentes de tránsito hizo 71.634 actas por esta infracción, a razón de 196 por día. Mientras que en el año anterior fueron 62.350, un 15% menos. Y en el primer semestre de 2016 ocupó el cuarto puesto de violaciones en el tránsito, incluso superó a las multas por pasar un semáforo en rojo, girar a la izquierda en un lugar prohibido y no usar el cinturón de seguridad.
Manejar mientras se manipula un celular o utilizando auriculares o equipos de video es sancionado por el Código de Faltas porteño. Según la última actualización hecha en agosto -el monto de las multas se ajusta en forma semestral y en función del valor del litro de nafta-, la infracción cuesta $ 965, pero se duplica si el conductor está escribiendo un mensaje. Para detectarla y sancionarla -es una de las más difíciles de controlar- en diciembre la Subsecretaría de Transporte pasó de 15 a 29 puestos de vigilancia.
La penetración de los smartphones tampoco ayuda. Hablar a través de ellos es uno de sus usos, a el se agregan lidiar con la tentación de chequear las respuestas a un posteo en las redes sociales, mirar el video con más me gusta del día, activar una playlist, entre otras decenas de utilidades que significa tener una ventana virtual en la mano. Manipular el celular puede demandar apenas segundos, pero fijar los ojos en una pantalla en vez de hacerlo en el entorno es suficiente para provocar un accidente.
No es un problema local, afecta también a países con niveles de seguridad vial más altos que el argentino. El Insurance Institute for Highway Safety (IIHS) de Estados Unidos analizó los registros de llamados de los celulares de conductores que estuvieron involucrados en siniestros: concluyeron que el riesgo de chocar y sufrir lesiones aumenta cuatro veces.
Para la Organización Mundial de la Salud, las alteraciones en el comportamiento por el uso del celular son equiparables a los efectos del alcohol. En el estudio “Uso del celular al volante”, además del riesgo de desviar la mirada a la pantalla, agregaron otros efectos entre quienes mantienen conversaciones: mayor tiempo de reacción ante maniobras inesperadas, dificultad para mantener derecha la dirección, marcha más lenta y no acatamiento de las señales.
El tiempo de reacción habitual en conductores concentrados es de entre uno y dos segundos, mientras que para aquellos que además de manejar, envían, leen o escriben mensajes, crece a tres y cuatro segundos. Esa demora puede parecer insignificante pero en una ruta, a altas velocidades, ese es el tiempo necesario para recorrer más de 91 metros.

Fuente: Luchemos por la Vida, Clarín.