lunes , 21 enero 2019
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¿Tiempos difíciles?

“¡Corren tiempos difíciles!” ¿Cada cuánto escucho esta frase? Por otra parte, no recuerdo escuchar decir: “¡Corren tiempos fáciles!”

 

Con lo cual quiere decir que no es que corren tiempos difíciles sino que siempre está difícil.

Entonces como está difícil es más fácil justificarnos y no darle para adelante ya sea mejorando en lo nuestro o buscando nuevas alternativas.

Siempre me acuerdo del ejemplo de la botella medio llena o medio vacía y me sorprendo de cómo tendemos a lamentarnos de lo que nos tomamos en lugar de alegrarnos por ello y disfrutar por lo que nos queda.

Es notable cómo en general nos quejamos de cosas de las que en realidad deberíamos estar agradecidos. ¿Quién de nosotros no se levantó protestando, alguna vez porque teníamos que ir a trabajar en lugar de agradecer por ello?

O que tenemos que pagar el impuesto a las ganancias en lugar de agradecer que ganamos por arriba del mínimo no imponible. De éste, de la alícuota y de lo mal utilizados que están los impuestos, es otra cosa.

Les propongo que hagan el ejercicio, cada vez que estén mal por algo, de pensar ¿qué es lo que origina esa situación? Tal vez lleguemos a la conclusión de que no vale la pena ponerse tan mal.

Entiendo que hay situaciones que son terribles y no son justamente producidas por un hecho positivo; de esas sí que tenemos derecho a quejarnos pero… ¿me quejo de que tengo que cortar el pasto o limpiar el fondo de la pileta? ¿Me quejo del peaje? ¿De que tengo que pagar la luz y el gas? Si no tuviera jardín con pileta, auto y tuviera que ir al bosque a cortar leña, estaría liberado de esos “problemas”.

Leí hace un tiempo que se había hecho un estudio por el cual habían llegado a la conclusión de que en términos generales sólo el 5% de las situaciones que vivimos o de las cosas que nos están ocurriendo están en desorden o son motivo de problemas. El 95% está bien. Para empezar pensemos nomás que vivimos en tiempos de paz. Si tenemos trabajo, salud, la familia cerca, amigos, etc… Por supuesto, hay situaciones difíciles en serio, en las cuales ese 5% desordenado puede ser un factor totalmente desequilibrante. Aprendamos a ponerle valor a ellas.

Me siguen resonando unas palabras de mi madre: “Desde que soy chica que escucho que vivimos en crisis”.

Baste como ejemplo la siguiente anécdota. Hace poco se cayó en un casamiento, rompiéndose un hueso del hombro lo que le provocó tener que andar un mes y medio con el hombro vendado. En lugar de quejarse, agradecía dos cosas: que había sido el hombro y no la cadera; y que había sido ella y no mi padre.

 

¿Cómo está nuestra botella?

Aprendí que no importa cómo está la botella sino la tendencia. Hoy puedo declarar que mi botella está muy llena, que es elástica y va en aumento.

 

Por Mariano Durlach https://marianodurlach.wordpress.com/blog/