miércoles , 16 octubre 2019
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Salinas Grandes, un desierto blanco a 4.000 metros de altura.

Se trata de una de las más bellas extensiones blancas de la Argentina con esporádicas tonalidades turquesas y reflejos casi perfectos.

Argentina, amplia en territorio y belleza, tiene varios de esos lugares a los que siempre se quiere volver, uno de ellos es la Provincia de Jujuy y sus maravillosa Salinas Grandes. Los efectos que puede producir la naturaleza ante la mirada del extraño son impredecibles, como sucede en las Salinas Grandes, en la provincia de Jujuy, muy cerca del paso fronterizo de Jama que conecta con Chile.
El nombre de “grandes” es porque se trata del tercer salar más grande de Sudamérica con una extensión mayor a las 12 mil hectáreas a cielo abierto. Una de las áreas más blancas que puedan encontrarse en la Argentina y con una textura de robusta dureza que será necesario apreciar de cerca para comprender.
Situada a unos 190 kilómetros de la capital provincial, las Salinas Grandes captan la atención de los visitantes de todas las edades y despiertan gran creatividad al tener cámara en mano. Una inmensa depresión totalmente despoblada que se vuelve aún más atractiva si unas horas antes llovió. Donde sólo residen los artesanos que trabajan la sal y ofrecen objetos delicadamente tallados con picos y hachas.
Si bien el acceso es relativamente fácil, subiendo cuesta y serpenteando hasta superar los 4.100 metros, también son numerosas las agencias que ofrecen el recorrido en Jujuy –también en la vecina provincia de Salta-. En caso de hacerlo de forma particular, es importante cargar suficiente combustible, llevar alimentos, aunque en el área hay un restaurante, lentes de sol para proteger la vista y calzados livianos para chapotear en este verdadero espectáculo.

Territorio ancestral
El origen de las Salinas Grandes, escasamente más pequeñas a las de Uyuni en Bolivia y las de Arizaro en Salta, se remonta a entre 5 y 10 millones de años, cuando la cuenca se cubrió por completo de aguas provenientes de un volcán. La paulatina evaporación de este líquido y sus componentes, es lo que dio posterior forma a este salar que posee una costra cuyo espesor promedio es de 30 centímetros y resiste el peso de vehículos hasta camiones medios.
Según científicos, se trata de un sedimento químico-evaporítico que a su vez se divide en tres tipos de zonas: la salina poligonal, las eflorescencias salinas y la limosa. Quienes explicarán los secretos de extracción y los procesos para su industrialización, son los mismos obreros que permanecen en el lugar y reciben al visitante con toda amabilidad.
A simple vista, todo parecerá lo mismo. Pero cada área fue seccionada en arbitrarios hexágonos que se extienden a la vera de la Ruta Nacional 52 por la que se accede y oficia como única alteración. El silencio es prácticamente total y cada paso al avanzar sonará crocante a los oídos.

Recorrido colorido
El Norte del país ofrece a los turistas innumerables destinos de gran belleza, y los alrededores de las Salinas Grandes también son para destacar:
Pese a lo elevado de su altitud, ofician como base de una cuenca endorreica que continúa hacia el norte en las Lagunas de Guayatayoc.
Al sureste la pintoresca sierra de Chañi y los antiguos poblados que componen la Quebrada de Humahuaca. Durante el viaje de ascenso podrá incluso hacer breves paradas en Yala donde es posible acampar, León de apenas 500 habitantes, Volcán con sus yacimientos de cal, Tumbuaya a orillas del Río Grande en cuya iglesia se conservan imágenes y piezas de orfebrería del Cuzco colonial y Purmamarca, cuando ya se verán los primeros cardones.
Luego la curva desembocará en la Cuesta de Lipán, atravesando caseríos como Quisquira, Patacal y La Ciénaga, hasta llegar al Abra de Potrerillos.
Ya de regreso el telón de fondo será el policromático cerro de los siete colores, con tonos verdes, rosados, amarillos, violáceos, blancos y grises que corresponden a diferentes minerales. Único en el país, donde realizar apasionantes safaris fotográficos, caminatas, cabalgatas y hasta circuitos en bicicleta.
Al oeste, pasará por un camino rodeado de grandes álamos y sauces. Y hasta es posible tomar a pocos kilómetros la famosa RN 40 que conduce hasta San Antonio de los Cobres o Abra Pampa.

Origen de las Salinas Grandes
Durante el Cenozoico, las sierras situadas al oeste de la actual salina (Sierra de Cobres) comenzaron a ascender dejando hacia el oriente una gran depresión que se fue rellenando con sedimentos erosionados de estas montañas durante el Mioceno.
Luego se produjo el levantamiento de la Sierra de Acay hacia el Sur y la de Aguilar hacia el noreste y de la Sierra Alta al este. Encerrando la región por estos tres lados, separándola de la Quebrada de Humahuaca que desagua hacia el Atlántico.
Esto dejó una cuenca cerrada con forma de cubeta que fue rellenada por el arrastre de arroyos que desagotaban dentro de la misma.
A lo largo de millones de años se acumularon sedimentos de varios kilómetros de espesor.
El lecho de la depresión quedó a unos 3.400 metros de altura rodeado por montañas con alturas que promedian los 4.500 a 5.500 metros.

El Enorme Lago glaciario
Durante el período glaciario (Pleistoceno Superior), el clima era más húmedo que en la actualidad y los glaciares de las montañas circundantes crecieron. Su agua de deshielo alimentaba un lago que se formó en la parte más baja de la cuenca, un Paleolago.
Durante el período de calentamiento que comenzó hace unos 18 mil años, los glaciares desaparecieron gradualmente, liberando gran cantidad de agua que inundó la cuenca formando el enorme lago que abarcó lo que hoy es la Laguna de Guayatayoc, las Salinas Grandes, y el área circundante.
El nivel del agua era de unos 10 metros por encima del actual lecho de la cuenca y sus costas estaban a 3.415 metros de altura unos 14.000 años atrás.

La Salina
La falta de cursos de agua permanente convirtieron el extremo sur del antiguo lago en un lecho seco que recibía aguas estacionalmente.
Los afluentes aportan sales disueltas en sus aguas durante la estación lluviosa (Diciembre a Marzo). Estas aguas cubren el salar con una capa de unos 30 cm de profundidad. La gran superficie blanca se convierte entonces en un “lago” somero.
El agua trae sales frescas y “lava” la superficie del salar. El resto del año (Abril a Noviembre) no llueve y el clima seco y ventoso promueve una fuerte evaporación del agua acumulada. La sal sedimentada en el lecho del salar se seca y adquiere un aspecto blanco y terso, que al secarse y contraerse forma polígonos.
Este ciclo de inundación y evaporación formó la salina.

La Laguna de Guayatayoc
La parte norte del lago que recibe los aportes del río Las Burras, mantiene un espejo de agua, y es la Laguna de Guayatayoc, con una superficie de 110 km2 (la mitad del área de la Capital Federal).
Es un Playa Lake, lago somero muy salado, con aguas alcalinas, en una cuenca cerrada con gran variación de su superficie. La “playa” de la laguna es una costra salada de color marrón claro, de halita evaporativa. Por debajo de la misma hay arcillas verdes.

Cuesta de Lipán
La cuesta del Lipán corresponde a un tramo zigzagueante y empinado de la Ruta Nacional 52, ubicada en el departamento de Tumbaya, Provincia de Jujuy, República Argentina.
El camino que recorre la cuesta tiene su origen en la localidad de Purmamarca y alcanza su tope (altura máxima de la carretera) en el Abra de Potrerillos a 4.170 metros de altura, desde donde la RN52 continúa por las Salinas Grandes hacia el Paso de Jama.
La Cuesta del Lipán es el camino que debe tomarse para unir Purmamarca con Salinas Grandes. Pero no es sólo un camino. Es un premio al ingenio humano que, con esfuerzo, dedicación y, por sobre todo, conocimiento, logró que el paso del hombre pudiese incorporarse a la perfección que posee la naturaleza. Increíble y majestuoso a la vez.
La cuesta está recorrida un camino totalmente asfaltado que va serpenteando en su ascenso. Unas centenas de metros antes de llegar a su tope existe un mirador desde donde puede observarse la vertiginosa cuesta en casi toda su extensión. Desde el mirador la cuesta es una serpiente blanca que escala las montañas con mil curvas cerradas,rodeada de montañas verdes, marrones y violetas. El camino asfaltado se ve desde allí como si fuera de porcelana. El sol le clava sus rayos y revotan luces que encandilan; entre tanto silencio el sonido de una mosca parece la bocina de camión.
De aproximadamente unos 17 kilómetros de extensión, la cuesta asciende desde los límites de la localidad de Purmamarca, a 2.192 msnm hasta los 4.170 msnm en el Abra de Potrerillos, pasando por el Cerro de los Siete Colores en un ascenso de este a oeste hacia la Puna de Atacama. Luego desciende hasta las Salinas Grandes a 3.450 msnm.
La cuesta es ascendida por un tramo de la Ruta Nacional 52, que a su vez integra el llamado eje Capricornio,1 parte del corredor bioceánico del Mercosur. Concretamente la cuesta del Lipán empalma la Ruta Nacional 9 al Este y la ex-Ruta Nacional 40 (actualmente Ruta 1V40) al Oeste.
Es el principal medio de acceso al Paso de Jama, único paso del eje completamente asfaltado y transitable todo el año, lo que hace que tenga un importante tránsito vehicular, sobre todo de camiones que hacen el recorrido entre Chile, noroeste y nordeste argentino, Paraguay y sudeste brasileño.
A pesar del flujo económico del corredor, el principal provecho que toman de la cuesta del Lipán los lugareños reside en actividades turísticas marginales tales como la venta de artesanías en el Abra de Potrerillos, el aprovechamiento del mirador de la cuesta como parador o el uso de la misma para realizar tours hacia las Salinas Grandes y la Laguna de Guayatayoc.
La Cuesta de Lipán recibió el premio Obra Vial del año 2004, por la Asociación Argentina de Carreteras, que nuclea a todas las provincias, empresas del sector y el Gobierno Nacional.4

Cómo llegar
Para arribar a las Salinas Grandes de La Quiaca, Humahuaca, Tilcara y San Salvador de Jujuy los caminos son la RN 9 hasta el cruce de Purmamarca, luego la RN 52 por la Cuesta de Lipán hasta el Abra de Potrerillo.
El acceso por Ruta Nac. 52 es totalmente pavimentado.
Desde Salta son 245 km por Rutas 9 y 52.
Desde Jujuy son 131 km por las mismas rutas.
Desde San Antonio de los Cobres, son 100 km por la “vieja” Ruta 40.
Desde Purmamarca son apenas 65 km por Ruta 52.

Fuente: Agencia Tur Noticias