miércoles , 16 octubre 2019
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¿Qué produce el alcohol en una persona que se encuentra al volante de un auto?

La bebida en un conductor produce una perdida de sus capacidades y aumenta su temeridad.

El choque que se produjo en la autopista Panamericana, en donde un 4×4 embistió a un auto desde atrás, y como resultado terminó causando la muerte de una mujer, pone de nuevo en evidencia lo peligroso que resulta mezclar alcohol y conducción.

Luego del desenlace fatal, el conductor del vehículo que causó el impacto, superó el límite permitido por la ley de alcohol en sangre para manejar.

Si bebiste, dale la llave a otro para que maneje.

Son numerosas las consecuencias que produce el alcohol a una persona que se encuentra al comando de un vehículo, que por un lado afecta a las capacidades de interpretación y motrices, y por otro generan una euforia desmedida.

Beber alcohol y ponerse a conducir trae repercusiones en el comportamiento, de acuerdo con un informe del Comisariado Europeo del automóvil. De este modo, el conductor suele tener una falsa seguridad en sí mismo e incluso puede adquirir un sentimiento subjetivo de creer que tiene una mejor capacidad para conducir, aumentando la tolerancia al riesgo.

Es por eso que las infracciones a las normas de circulación se producen por un doble motivo: por un lado, el alcohol hace que se capten mucho peor todas las señales de tránsito y marcas viales y, por el otro, porque se tiene un menor sentido de la responsabilidad y de la prudencia.

El nivel de tolerancia al alcohol determina en gran medida el efecto que produce sobre el tiempo de reacción y la estimación del tiempo. El alcohol produce una importante lentificación de las respuestas frente a las estimulaciones sensoriales, llegando a disminuir los reflejos y el tiempo de reacción para esquivar un obstáculo.

Entre 0,5 y 0,8 gramos del alcohol en sangre (0,5 es el límite permitido por la la ley de tránsito 24.449), la capacidad de reacción disminuye de forma considerable. En el caso del choque de panamericana el conductor del 4×4 dio 0,72 gr/l.

A todo eso se suma un fuerte deterioro y alteraciones de las funciones sensoriales. Se produce una reducción del sentido de la visión y de todos los procesos sensoriales y perceptivos que están relacionados con ella.

Así quedó el sector trasero del auto luego del impacto del 4x4 que causó la muerte de una mujer. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

Así quedó el sector trasero del auto luego del impacto del 4×4 que causó la muerte de una mujer. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

El alcohol en un conductor produce que la atención general quede muy desgastada, dando lugar a una especial predisposición para causar accidentes en las intersecciones de calles y avenidas, zonas en las que hay mucha concentración de señales o en rampas de ingreso y egreso de una autovía.

Los trastornos y alteraciones psicomotrices son también producidos por la ingesta de alcohol. En el conductor que ha bebido puede aparecer una descoordinación motora, problemas para acomodar las órdenes sensoriales a las motrices, una disminución notable de la recuperación y del rendimiento muscular de todo el organismo y desorden del equilibrio.

Además, un depresor el alcohol hace que la fatiga muscular y sensorial sea mayor de lo normal, lo que da lugar a una disminución de la alerta y la vigilia y una mayor rapidez en la aparición del cansancio, así como los estados de somnolencia y las pequeñas pérdidas de conciencia.

Se puede decir que el alcohol puede hacer que se confundan y modifiquen bastante todas las percepciones sensoriales provocando problemas de captación, interpretación y reconocimiento correcto de señales u otros vehículos, según concluye el informe.

Y está más que claro que cuando un conductor se pone al volante luego de haber bebido, no sólo pone en juego su seguridad, sino que también involucra a todos los demás actores del tránsito. Como el lamentable desenlace del choque de Panamericana.