viernes , 6 diciembre 2019
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¿Por qué es importante tener una buena actitud empresarial?

Con frecuencia, al hablar de empresas y de emprendedores, nos encontramos que se habla de las aptitudes necesarias para triunfar en el mundo de los negocios. Sin embargo, es menos habitual encontrar referencias a la actitud necesaria para llegar a ser un empresario de éxito. Y, en mi opinión, la actitud es lo que diferencia a un empresario mediocre de un empresario triunfador.

En todos mis años como mentor y formador de empresarios he conocido a muchas personas con grandes aptitudes, muy preparadas, con títulos y estudios hasta de sobra… pero a las que les faltaba la actitud necesaria para triunfar con su empresa.

Mi intención con este artículo es mostrarte la importancia de desarrollar una buena actitud empresarial.

¿Qué es la actitud empresarial?

La actitud, en general, es la predisposición psicológica para enfrentarnos a los retos que nos vamos encontrando en nuestra vida. Por lo tanto, la actitud empresarial será la manera en la que nos enfrentamos a los desafíos que afronta la empresa en su camino hacia el éxito.

En la gestión empresarial la actitud es un elemento determinante, hasta el punto de que, en ocasiones, una buena actitud empresarial puede llegar a ser mejor que cualquier buena aptitud.

El mundo empresarial es, por lo general, muy cambiante. Cada poco tiempo surgen nuevas leyes, nuevas tecnologías, nuevos procedimientos, y debemos estar preparados mentalmente para afrontar con éxito cualquiera de estos cambios.

Eso sí, no se debe presuponer que solo con predisposición y ganas se superan todas las dificultades empresariales, pero está muy claro que sin actitud seremos incapaces de superarlas.

¿Qué obstáculos impiden que tengamos una buena actitud?

Para mejorar nuestra actitud empresarial es importante conocer nuestro punto de partida y pensar en los obstáculos que deben superarse para tener éxito.

El primero de ellos son las aptitudes, los conocimientos y capacidades que tenemos actualmente. Por lo tanto, es importante que tengamos los conocimientos necesarios para alcanzar las metas empresariales que nos fijamos o, en caso contrario, hacer todo lo posible por obtener esos conocimientos. Por eso es muy importante no dejar nunca de formarnos.

El segundo obstáculo es el miedo al fracaso. En algún momento de la vida empresarial todos tenemos miedo a fracasar. Hay países con gran tradición emprendedora, como los Estados Unidos, donde se considera el fracaso como una parte del aprendizaje empresarial, pero en nuestro país se penaliza mucho el fracaso. Si este miedo nos afecta, deberemos aprender a gestionarlo y a desarrollar la actitud necesaria para convivir con él sin que nos paralice.

El tercer obstáculo es la organización y gestión del tiempo. En la actualidad debido al auge de Internet, las redes sociales, los móviles, etc., es demasiado fácil dispersarse. Por eso es fundamental tener claras las prioridades diarias en nuestro trabajo y tener una buena planificación.

¿Qué se necesita para tener una buena actitud empresarial?

  • Motivación: no se alcanza el éxito sin estar motivado y predispuesto para ello. Además, la motivación del emprendedor contagiará al resto del equipo, aumentando la productividad de los empleados.
  • Optimismo: vivir la vida con entusiasmo da la fuerza necesaria para afrontar cada obstáculo que se presente en el camino.
  • Flexibilidad: como ya dije, la vida empresarial está marcada por los constantes cambios en el mercado, y hay que saber adaptarse en cada momento a las necesidades.
  • Orientación a resultados: sin tener claro a dónde queremos llegar es difícil que lleguemos. Por ello, es necesario establecer unos objetivos y poner todo de nosotros para alcanzarlos.
  • Tolerancia al fracaso: antes hablaba del miedo al fracaso como obstáculo para la actitud empresarial. Hay que enfrentarse a ese miedo y ser consciente de que el fracaso es una posibilidad y debemos estar preparados para ello.
  • Formación: el empresario debe estar en constante formación y, además, facilitar la formación de los integrantes de su equipo.
  • Asunción de riesgos: para ganar hay que arriesgarse. Sin moverse de la zona de confort es complicado crecer y llegar al éxito. Debemos ser ambiciosos y no conformarnos con lo que tenemos, es bueno crecer y expandirse, aunque siempre con la debida cautela.
  • Perseverancia: un buen empresario debe estar comprometido con lo que hace, ser constante en el día a día y no dejar tareas a medias.
  • Colaboración: un emprendedor no puede hacerlo todo ni estar en todas partes a la vez. Por este motivo, es necesario rodearse de un buen equipo de colaboradores y delegar una parte de las tareas de gestión.