lunes , 23 septiembre 2019
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La importancia de tener orejas grandes

Decía un amigo que le gustaría trabajar con gente que tuviera las orejas grandes como el pequeño elefante llamado Dumbo,

Hay una gran reflexión en lo que acabo de describir.

En las empresas y en la vida personal hacen muchísima falta los Dumbos, porque la mayoría de inconvenientes o problemas se presentan por haber muchas personas con oídos pequeñitos y la verdad es que son casi sordos, sin que lo sean físicamente. Como dice el adagio popular “No hay peor sordo que el que no quiere oír”

Decía por otro lado el famoso Carl Jung “El buen líder es aquel que se deja guiar”, asunto que lleva implícito el tener orejas grandes, a pesar de ser líder.

Muchos de los conflictos entre personas o en las relaciones interpersonales se generan porque la gente no quiere escuchar a los demás, asunto que significa oír con atención y luego comprender lo que el otro siente, piensa u opina y en consecuencia hacer algo positivo al respecto. Lo que generalmente ocurre es que no dejamos acabar la idea y ya estamos cuestionado o nos ponemos en contra, olvidando que hay miles de posiciones válidas respecto a una misma situación.

Voy a dar un breve y sencillo ejemplo.

Uno puede invitar 7 personas distintas a mirar por una ventana grande, la forma en que llueve cuando está cayendo una tempestad y podemos encontrar con sorpresa las siguientes respuestas a la única pregunta: ¿Qué siente al ver la lluvia?, una dice: “La lluvia me inspira a pintar”, otra dice: ”La lluvia me da mal genio porque no puedo salir”, otra dice: “Me gustaría bailar bajo esa lluvia”, otra dice: “Cada vez que veo llover me pongo triste”, otra dice: ”Ver llover me produce sueño”, otra dice: ”Las tempestades me dan miedo” y la última dice:” Me llena de felicidad ver que las plantas y los animales van a recibir el agua que tanto necesitan”.

La lluvia es la misma para todas las 7 personas, pero cada cual tiene su propia interpretación respecto al inevitable fenómeno natural y de acuerdo con ello piensan y actúan. La nota de mi   observación también concluye que uno mismo genera el sentimiento y la actitud respecto a una situación o respecto a un hecho, como la lluvia. En otras palabras, la lluvia no es culpable ni de lo bueno ni de lo malo que pensemos o lleguemos a sentir. La lluvia es simplemente lluvia.

Lo mismo nos pasa en cualquier momento de la vida frente a una situación, o frente a un acontecimiento, o frente a un comentario o frente a una crítica o frente a una opinión de alguien. Nuestra reacción es nuestra y nosotros somos los dueños y generadores de lo que sentimos y de cómo reaccionamos…Nadie más.

Cuando entendemos lo que acabo de explicar con el ejemplo, vemos que hay que dejar que los hechos y los comentarios o las conversaciones fluyan, hay que tomar un segundo para evidenciar que el hecho o el suceso es algo que no podemos cambiar o que lo dicho o escuchado es una frase o una idea, como fue la lluvia del ejemplo anterior y nada más y en consecuencia al segundo siguiente debo definir como lo quiero interpretar, que quiero sentir y que debo hacer al respecto y sin duda veré que está en mis manos armar un drama, o tomar atenta nota para analizar posteriormente, o ejecutar alguna acción, o agradecer porque me agrega valor o simplemente hacer que me resbale al asignarle valor cero a lo ocurrido o recibido.

Con ese simple ejercicio que indiqué arriba, estaré ampliando simbólicamente el tamaño de mis orejas y mi capacidad de actuar frente a lo que sucede a diario, evitando tomar los hechos a título personal o evitando engancharme en un conflicto o en una guerra de orgullos y de egos sin sentido.

Le estaré dando el justo valor o la justa atención a lo que lo tiene y no me afectará lo que en nada me viene o me sirve o me aplica.

Tener orejas grandes permite entender los hechos sin afectarlos o cargarlos de sentimientos, facilita la tarea de filtrar la basura frente a cualquier suceso y asegura concentrarse en lo vital o en la sustancia de lo que está en realidad ocurriendo, para darle el valor que merece y tomar la acción apropiada, cuando amerita.

Cuando se tiene orejas grandes se escucha a los de abajo, a los de arriba, a los de atrás, a los de adelante y a los de al lado. En una empresa se escucha a todos los actores involucrados, los colaboradores, los jefes, los proveedores, los clientes, la comunidad, los accionistas y hasta la competencia. Después de escuchar a los diferentes jugadores uno tiene una mejor perspectiva y una mejor visión que sin duda le permitirá tomar una mejor conducta y unas mejores decisiones y acciones y a su vez, cada cual sentirá que su posición o punto de vista fue tenido en cuenta y eso también es clave para no generar la idea que estamos en una tiranía o en un mundo de sordos.

Digamos que el método de hacer crecer las orejas no es infalible y toma algo más de tiempo pero es una muy buena forma de avanzar con mayor éxito en la vida personal y en las organizaciones.

Las personas suelen muchas veces tomar decisiones asumiendo que el mundo está solo en sus manos y eso les trae serios y frecuentes problemas. El escuchar a los demás permite evitar afectar algunas áreas o personas que al involucrarlas pueden ayudar a encontrar una mejor manera de hacer la tarea buscando que la mayoría gane en alguna justa proporción o se minimice el impacto, si lo hay. En las empresas los jefes suelen creer que el título les da la potestad infinita de hacer lo que a ellos les parece, sin contar con los demás involucrados y con el tiempo terminan estrellándose contra la realidad cuando tienen que afrontar los conflictos generados por sus decisiones o acciones.

Yo he visto muchos jefes de tamaño normal y grande fracasar por no hacer el ejercicio real de escuchar. En un mundo tan interconectado como el de hoy es casi imposible no dañar a alguien si procedemos asumiendo que somos los dueños de la verdad y del poder absoluto y lo peor de todo es que en ocasiones no solamente afectamos a los demás sino que nos hacemos daño a nosotros mismos o en el caso de organizaciones a la empresa en la que estamos.

Los invito, en consecuencia, a considerar seriamente iniciar el proceso de ampliar el tamaño de sus orejas lo más pronto posible.

 

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