domingo , 18 agosto 2019
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Télam Buenos Aires 15/08/2008 Vialidad Nacional recomendó hoy transitar con precaución debido a la baja visibilidad por niebla en algunas rutas nacionales y provinciales y dispuso tránsito asistido en algunos tramos debido a la presencia de humo. Foto: Leonardo Zavattaro/Télam/jcp

Conducción segura con los primeros fríos

Llega la estación del frío y con ella algunos consejos útiles.

Foto: Leonardo Zavattaro/Télam/jcp

Antes de conducir en invierno:

  • Consulta el estado de las rutas y la previsión meteorológica. Además, si puedes, evita salir en días y horas punta. No olvides estudiar un trayecto alternativo por si surgen problemas con el estado del camino elegida.
  • Haz una buena revisión del coche para comprobar que todo está en orden: neumáticos, frenos, niveles de líquido anticongelante, limpiaparabrisas, y las luces.
  • Lleva suministros de emergencia como una linterna, una manta y un rascador de hielo, luces de repuesto, anticongelante, pinzas para la batería, triángulos y chaleco reflectante.
    Comprueba que funciona bien la calefacción y el sistema de desempañado de los cristales.
  • Utiliza un aceite especial para invierno, te garantizará un arranque fácil en condiciones invernales.
  • No te olvides de las cadenas y unos guantes para colocarlas cómodamente. Practica cómo colocarlas antes de salir.

 

Durante la conducción en invierno:

  • Es aconsejable circular por rutas nacionales y en horas diurnas, evitando viajar por la noche por caminos secundarios.
  • Siempre llevar las luces bajas encendidas, tanto en rutas como en caminos alternativos.
  • Respeta el límite de velocidad y la distancia de seguridad.
  • Ajusta la velocidad antes de llegar a una curva para evitar el subviraje y el sobreviraje.
  • Al conducir con lluvia, niebla o nieve se reduce la visibilidad, por lo que es imprescindible encender el alumbrado de cruce y el específico de niebla.
  • En vías de doble sentido, si tienes que detener el vehículo, hazlo siempre fuera de la calzada o en el arcén.
  • Llena el depósito de combustible cada 100 kilómetros aproximadamente de ser posible.
  • Si la ruta está mojada, pisa con cierta frecuencia el freno, sin llegar a frenar, para secar las pastillas.

 

Líquidos y motor

El anticongelante debe estar diluido a una proporción del 50/50 pudiéndose aumentar en caso de frio extremo.
El líquido de frenos, que debe cambiarse cada dos años. Es conveniente salir siempre con el depósito lleno y llenar cuando se llega a medio depósito.
El aceite del motor es conveniente que sea semi-sintético o sintético pues soportan mejor las bajas temperaturas que los aceites minerales y ayudaran a mantener el motor en perfectas condiciones.

 

Neumáticos

Los neumáticos deben tener el dibujo en perfectas condiciones. Quizás estén hartos de escucharlo y muchos jefes dirán: “estas todavía aguantan un poco más” pero no olvide que en circunstancias de hielo o nieve ellos tienen que mantenerlo pegado a la carretera y no él.

 

Baterías

La batería por lo general no avisa. Por eso, antes de que apriete el invierno conviene asegurarse de cuál es su estado, ya que se hace un uso más intenso de este elemento. En los talleres disponen de unos comprobadores que además de mostrar el nivel de carga de la batería, nos informan de si funciona adecuadamente. Si utilizamos baterías con mantenimiento, conviene revisar el nivel del agua, aunque por lo general, cuando pueden dar problemas por esta cuestión es en verano.

 

Limpiaparabrisas

Conviene revisar su estado y limpiarlos antes de que nos tome por sorpresa una tormenta, porque si los usamos estando sucios, van a repartir esa suciedad por el parabrisas en lugar de limpiarlo. También hay que asegurarse de que llevamos el depósito del agua lleno y si vamos a lugares muy fríos, rellenarlo con algún producto específico para evitar que se congele.

 

Calefacción

Al igual que tener un buen mantenimiento básico en elementos de mecánica y rodadura es importante que el chofer vaya conduciendo a una temperatura óptima para realizar su trabajo, ni mucho frio ni mucho calor. Se recomienda un abanico entre 20º/22º. Lo mismo que a la hora de dormir. Revise bien el funcionamiento de la autónoma al igual que los tubos de expulsión de gases, y las gomas de las puertas para garantizar un cierre correcto, evitar empañamientos y un mantenimiento del calor dentro de el habitáculo.
Los conductores debemos saber que cuando la temperatura interior del habitáculo del automóvil supera los 24ºC nuestras capacidades para conducir empiezan a estar negativamente afectadas, independientemente del nivel personal de tolerancia al calor.
Las personas que habitan zonas donde se alcanzan altas temperaturas, paralizan o ralentizan sus actividades en las horas centrales del día y las reinician en las horas de menor calor. Si sentimos un calor prolongado durante la conducción deberíamos disponer de la capacidad de actuación preventiva.
Otro consejo es intentar no ajustar las salidas de ventilación hacia la cara, pues esto puede fatigar –más con aire caliente- y restar atención. La percepción de la temperatura en la cara y en el resto del cuerpo suele ser distinta. Lo ideal es que una vez hayamos quitado el exceso de calor o el exceso de frío dentro del habitáculo ajustemos la ventilación hacia los pies y el parabrisas.